Estado de terror obliga a profundizar Rebelión Popular por vías pacíficas

La Fiscal General  Luisa Ortega Díaz expresó el 20 de junio de 2017 que en Venezuela el Estado de Derecho ha sido sustituido por un “Estado de Terror”. Una caracterización adecuada de la actual situación del país donde la dictadura acrecienta día a día su arbitrariedad, represión, violaciones a los Derechos Humanos y desconocimiento de la Constitución.

 

El Estado de Terror, lamentablemente, favorece escenarios de violencia al cerrar espacios para la protesta pacífica y para la canalización de los reclamos y exigencia de derechos en las instituciones públicas. Por ello, responsabilizamos al Ejecutivo Nacional y al Tribunal Supremo de Justicia a su servicio de auspiciar la conflictividad e incrementar el descontento de la población que siente no hay ninguna voluntad política para escuchar sus exigencias, observando como se viola desde el poder la Constitución y las leyes.

 

Semana tras semana se constata que el pueblo venezolano tras asumir la calle como escenario para levantar su voz y expresar sus inquietudes, en ejercicio de su derecho a la manifestación pacífica, no está dispuesto a doblegarse a pesar de la represión. Más de 3500 detenidos, una masacre continuada que tiñe de sangre las calles del país, la aplicación de justicia militar a civiles, torturas y malos tratos a detenidos, allanamientos masivos arbitrarios y violentos, así como una política comunicacional que busca inculcar terror no han logrado intimidar al pueblo.

 

La protesta se mantiene en grandes, medianos y pequeños poblados. Adultos mayores, jóvenes y últimamente adolescentes participan en las manifestaciones. Artistas, deportistas, cineastas, religiosos, intelectuales, autoridades universitarias, líderes sindicales, estudiantiles, comunitarios, ex dirigentes políticos del chavismo mantienen la convocatoria de calle y la exigencia de cese a la represión. La procedencia social de las víctimas de la represión refleja que los barrios bajaron y se encuentran incorporados a la movilización. Se diversifican las voces que rechazan la dictadura y claman por el respeto a la Constitución.

 

La Rebelión Popular sobrepasó los 80 días. El pueblo ha sabido transformar el dolor por los que han ofrendado su vida, en disposición de mantener la exigencia por sus derechos. Quedan muchos días de lucha. Difíciles porque posiblemente se incrementará la crueldad de la respuesta autoritaria.

Hoy el país se debate entre una Dictadura que, sustentada en la represión y violaciones a los derechos humanos, busca consolidarse y un pueblo que decidió resistir, reclamar derechos y luchar por democracia y exige que sea consultado sobre cualquier modificación a la Constitución.

Los artículos 132, 333 y 350 de la Constitución nos imponen el deber de defender la Constitución, la Democracia y la vigencia de los derechos humanos. Insistamos en la lucha pacífica. Evitemos acciones de violencia que permiten al gobierno presentarse como víctima y descalificar la actual rebelión popular.

 

La historia ha demostrado que las Dictaduras simulan fortaleza hasta el final, pero nuestro Continente está lleno de experiencias que indican que un pueblo unido y decidido puede imponerse a la más feroz represión y derrotar las tiranías.

 

Estamos seguros que avanzamos hacia el restablecimiento del hilo constitucional y generar un proceso de transformaciones, en el marco de la Constitución, que garanticen reducir la pobreza a mediano plazo y lograr bienestar e inclusión para todas y todos.  Sigamos adelante con la primera rebelión popular del Siglo XXI.

 

Provea, 21.06.17

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